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A partir de una interpretación de la herencia de diseño legada por Agnoldomenico Pica, Atelier(s) Alfonso Femia entrega un proyecto de rehabilitación que conserva el carácter original del edificio.

Antes de 1930, los canales Lambro y Ticino trazaron los principales ejes de la vida pública, delimitaron lugares de encuentro y diferentes caminos, haciendo de Milán una verdadera ciudad de agua. 

El año 1930 marcó el final de esta era: en esta fecha, muchos ríos desaparecieron. Poco a poco, las aguas urbanas se deslizan hacia el dominio de los recuerdos y lo que queda de ellos participa del folklore turístico de la ciudad. Vale la pena recordar lo que constituye la identidad y la originalidad del edificio original instalado en el Mediolanum: es en este antiguo barrio de Milán situado en medio de la llanura, en un terreno entre dos ríos, el Adda y el Tessin, ellos mismos intercalados por Lambro, Olona y Seveso - que fue construido en 1928 el edificio destinado a ser la sede de la Compañía General de Electricidad de Adamello. Esta empresa, especializada en la producción de energía hidroeléctrica, permaneció activa en Val Camonica hasta la década de 1960.

En ese momento, Ulderico Tononi fue designado arquitecto principal de la operación en colaboración con Agnoldomenico Pica y Pietro Cassinoni. La mano de Pica se adivina en la geometría rigurosa que aligera una composición aún sujeta a reglas clásicas. Ganador en 2018 del concurso lanzado para la reestructuración del edificio, Alfonso Femia desarrolla el proyecto realizando una investigación filológica y sumergiéndose en la génesis del edificio y sus transformaciones a lo largo de las décadas. La filosofía de Alfonso Femia y su(s) Atelier(s) se basa en el conocimiento de los lugares, para comprenderlos mejor y restaurarlos. 

La Milán del siglo XX se caracteriza por la diversidad y la fragmentación de la ciudad: sus edificios constituyen un paisaje urbano denso pero unificado, a pesar de las notables diferencias que lo constituyen… a respetar y preservar. Por eso se prestó especial atención a las plantas de oficinas y zonas comunes, al vestíbulo y al patio: aquí se pretendía desenrollar un hilo conductor que acentuara el carácter original del edificio al tiempo que lo vinculara con las necesarias transformaciones iniciadas, y esto hasta la fachada, aunque metamorfoseada, que da al jardín. Así se incorporaba la vegetación al levantar la cubierta de la forma más discreta posible, cuidando siempre de subrayar la identidad de la obra de Pica.

Así, el nuevo proyecto es respetuoso con lo existente, sin renunciar a una modernización funcional de los espacios, adaptados a las necesidades expresadas por el cliente y respetuosos con el eje compositivo original. 

El uso de la tecnología “a secco” permite trazar un plan flexible en cuanto a la organización espacial interna, para reconciliar los elementos históricos preexistentes con los objetivos del proyecto contemporáneo.

Se ha llevado a cabo un cuidadoso trabajo de restauración en la fachada ubicada en Via Caradosso y las partes originales. También se instalaron nuevas puertas y ventanas de madera de altas prestaciones, respondiendo a la necesidad de construir una envolvente energéticamente eficiente. Se ha actualizado la fachada que da al patio y se han redefinido las fachadas con una ampliación a nivel de cubierta para permitir una conexión vertical con los elementos añadidos. 

Una bella interpretación de la obra de Pica, firmada por Alfonso Femia.

 

Imágenes ©: Stefano Anzini

 



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